Expedición a las Entrañas de Matusagaratí: Revelando los Secretos del Humedal

Un monumental estudio científico de cinco años, liderado por la Dra. Indra Candanedo de la Universidad Tecnológica de Panamá, nos ha permitido viajar a las «entrañas de Matusagaratí» para desvelar los secretos mejor guardados del complejo de humedales más grande y enigmático de Panamá. Esta investigación, financiada por la SENACYT, no solo ha redefinido nuestra comprensión del ecosistema, sino que también ha sido la base para su reciente y crucial designación como Sitio Ramsar, un hito para la conservación en el país.

El primer gran descubrimiento de esta expedición científica fue desmentir un mito arraigado: Matusagaratí no es una única y vasta laguna. La realidad es mucho más compleja y fascinante. Se trata de un sistema dinámico e interconectado de 56,250 hectáreas de diversos tipos de humedales, donde el 70% es de agua dulce, pero que recibe la poderosa influencia de las mareas del Golfo de San Miguel. Este territorio, cuyo nombre Guna evoca un «pantano antiguo», es un paisaje en constante cambio, un reino de agua y vida en perpetuo movimiento, en gran parte inhabitable para el ser humano.

La biodiversidad documentada durante el estudio es simplemente asombrosa. En sus aguas se identificaron 51 especies de peces, incluyendo joyas de la conservación como el pez sierra y el tiburón toro, especies en grave peligro que encuentran en Matusagaratí uno de sus últimos refugios. Los cielos y árboles del humedal son el hogar de 259 especies de aves, muchas de ellas migratorias que viajan miles de kilómetros para descansar y alimentarse aquí. Además, 30 especies de mamíferos, incluyendo depredadores tope como jaguares y grandes herbívoros como los tapires, confirman la salud y la integridad de este ecosistema.

Más allá de la fauna visible, la investigación reveló el papel invisible pero vital de Matusagaratí en la lucha contra el cambio climático. Se estima que el humedal almacena aproximadamente 3,271 kilotoneladas de carbono en su biomasa y suelos, funcionando como un gigantesco sumidero de carbono que ayuda a regular el clima global. Proteger Matusagaratí es, por lo tanto, una acción directa y efectiva para mitigar los efectos de la crisis climática, demostrando que la conservación local tiene un impacto planetario.

A pesar de su incalculable valor, Matusagaratí enfrenta serias amenazas, como la extracción insostenible de recursos y la deforestación en sus áreas circundantes. Los hallazgos de esta profunda investigación, ahora disponibles para el público, proporcionan la base científica indispensable para diseñar e implementar estrategias de conservación efectivas. El desafío es claro: transformar este conocimiento en acción para asegurar que las entrañas de este gigante del Darién continúen albergando vida y protegiendo nuestro futuro.

Fuente: https://www.laestrella.com.pa/vida-y-cultura/en-las-entranas-de-matusagarati-DX9088498

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