El Ministerio de Ambiente de Panamá (MiAmbiente) ha anunciado con orgullo una noticia trascendental para el patrimonio natural del país: el Complejo de Humedales de Matusagaratí, en el corazón de la provincia de Darién, ha sido oficialmente certificado como un Sitio Ramsar. Esta designación, recibida por Digna Barsallo, directora nacional de Costas y Mares, durante la COP15 en Zimbabwe, eleva a este ecosistema al puesto 2,566 en la lista mundial de humedales de importancia internacional, un logro que subraya el compromiso de Panamá con la conservación.
Matusagaratí, con sus 64,750 hectáreas de extensión, se consolida como el humedal más grande de la nación y una pieza clave en el corredor biológico de Centroamérica. Su inclusión en la red Ramsar es el resultado de un arduo trabajo y de la evidencia científica que demuestra su valor ecológico incalculable. Este ecosistema es un complejo sistema donde convergen pantanos, ríos y manglares, creando un hábitat insustituible para una vasta diversidad de especies y proveyendo servicios ecosistémicos esenciales para las comunidades humanas que lo rodean.
Este nuevo Sitio Ramsar se une a los otros cinco tesoros naturales que Panamá ya ha comprometido a proteger bajo esta convención: el Golfo de Montijo, la Bahía de Panamá, San San Pond Sak, Damani Guariviara y Punta Patiño. Juntos, forman una red vital que asegura la conservación de hábitats críticos, especialmente para las aves acuáticas, que fue el impulso original para la creación de la Convención de Ramsar en 1971. La protección de estos sitios es fundamental para mantener el equilibrio ecológico y la biodiversidad del país.
El estatus de Sitio Ramsar no solo confiere un prestigio internacional, sino que también implica una gran responsabilidad. Obliga al país a desarrollar e implementar políticas de manejo que aseguren el «uso racional» de los recursos del humedal. Esto significa que las actividades económicas, como la pesca o el turismo, deben realizarse de manera sostenible, garantizando que no se comprometa la integridad ecológica del sitio. Es un modelo de desarrollo que busca la coexistencia armónica entre el ser humano y la naturaleza.
El anuncio de MiAmbiente marca el inicio de un nuevo capítulo para Matusagaratí. A partir de ahora, este gigante del Darién contará con un mayor respaldo para su conservación, promoviendo la investigación científica, la educación ambiental y la participación comunitaria. Es una victoria para la biodiversidad, para las comunidades del Darién y para todo Panamá, que reafirma su papel como un país guardián de la riqueza natural del planeta.




